Jóvenes “disneyzadxs” entregan su vida a una inocencia de marca

Este fin de semana se ha viralizado en las RRSS una pedida de mano de cuento de hadas protagonizada por dos jóvenes en colaboración con el parque de atracciones Disneyland París.

Este vídeo (que ha recibido más de 360.000 visitas en dos días) muestra todo el proceso de grabación llevado a cabo por sus propios protagonistas. Aunque, según se observa en el canal del “novio-príncipe” la viralización en la Red de su vida íntima es algo natural, pudiendo contemplar alguna que otra “pelea” con la que en esta ocasión se convierte en su esposa.

Estas representaciones audiovisuales nos permiten contemplar el alto grado de sometimiento a una multinacional que se puede alcanzar. Y así, vemos cómo personas adultas pierden su libertad para hacer realidad un sueño de la infancia… o al menos, eso parece suceder en el caso de la chica: ¡al fin consigue convertirse en princesa!

El parque de atracciones sirve de escenario, la Compañía es cómplice de la sorpresa y la felicidad que irradia la chica es un signo publicitario que incrementará las ganancias de la Disney más que cualquier campaña navideña, atrayendo al público a su imperio adoctrinador. Como dijera Henry Giroux (1999) refiriéndose al alcance de la Compañía Disney:

La imagen de Disney como poder económico y politico, que promociona una cultura e ideología específicas, se contradice con la imagen publicitaria que presenta a la compañía como el genio que ofrece a los jóvenes la posibilidad de que sus sueños se hagan realidad, mediante los placeres del sano entretenimiento. (…) Pero exigir responsabilidad a Disney por la forma en que influye sobre los deseos e identidades de los niños resulta importante, ya que Disney se presenta cada vez más no solo como proveeedor de entretenimiento y diversión, sino también como fuerza política que desarrolla modelos educativos que influyen en la manera de educar a los jóvenes en la escuela pública(…), fuera del control de la despiadada fascinación por la cultura del consumo (p.36).

Estos comportamientos nos hacen reflexionar acerca de la influencia de las multinacionales en la creación de la identidad adulta y si lo correlacionamos con la moda de hacer pública la vida privada en las redes, quizás lleguemos a comprender por qué algunos críticos (de modo visionario) llamaron “imperio diabólico” a la Compañía Walt Disney.

GIROUX, H (1999): El ratoncito feroz. Disney o el fin de la inocencia. Fundación Germán Sánchez Ruiperez. Madrid.

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Acerca de Carmen Cantillo

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